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La tecnología de carga inalámbrica o Wireless Charging ha existido desde finales del siglo XIX, cuando Nikola Tesla demostró el acoplamiento de resonancia magnética, la capacidad de transmitir electricidad a través del aire creando un campo magnético entre dos circuitos, un transmisor y un receptor. Pero durante aproximadamente 100 años fue una tecnología sin muchas aplicaciones prácticas excepto, quizá, algunos modelos de cepillos de dientes eléctricos.

Hoy en día, hay casi media docena de tecnologías de Wireless Charging en uso, todas destinadas a eliminar los cables de carga, desde teléfonos inteligentes y computadoras portátiles hasta electrodomésticos de cocina y automóviles. Wireless Charging está abriéndose camino en las industrias de salud, automóvil y manufactura.

Las tecnologías inalámbricas más populares actualmente en uso dependen de un campo electromagnético entre dos bobinas de cobre, lo que limita en gran medida la distancia entre un dispositivo y una plataforma de carga. Ese es el tipo de carga que Apple ha incorporado al iPhone 8 y al iPhone X. Hasta hace unos años, se libraba una batalla entre la Wireless Power Consortium (WPC), que posee el estándar Qi (pronunciado Chii), y PMA soportado por la Airfuel Alliance. Los expertos consideran que PMA es superior, pero con el lanzamiento del iPhone 8 y X hace un año Apple selló la batalla al escoger a Qi como el estándar a utilizar.

En 2012 Nokia y Samsung anunciaron sus primeros modelos de celulares que soportarían Wireless Charging y Samsung lo ha hecho estándar en su línea Galaxy S desde el S4. Sin embargo, el uso hasta la fecha por parte de estos consumidores ha sido muy limitado. Como pasa en muchos temas móviles, una vez Apple adopta una tecnología inicia la verdadera masificación y vemos cómo se multiplican los accesorios y popularización de la tecnología.

En el fondo, la tecnología está orientada a ahorrar tiempo, ya sea en la oficina, casa o el automóvil, la idea detrás es que esos tiempos muertos en que el celular permanece inmóvil pueda estar recargándose sin esfuerzo y cables. Para ello ya sea en la casa u oficina se requiere de un accesorio tipo "Almohadilla" o Charging Pad o un pedestal que permita colocar el celular y cargarlo. Para el vehículo existen accesorios que se colocan en las escotillas de ventilación y para este año la mayoría de los fabricantes de autos han incluido como opción un Charging Pad en la consola central. Esto parece contradictorio pues si se desea utilizar Android Auto o Carplay necesariamente se debe utilizar un cable que de todos modos carga el celular, eventualmente estos sistemas de extensión del celular hacia la consola del auto deberán también ser inalámbricos.

Existen otras opciones como Bancos de baterías con Wireless Charging que permiten ir cargando el celular en cualquier maletín o backpack. Para la sala existen ya sofás que incorporan en el apoyabrazos un Charging Pad justo en la posición de la muñeca. Del mismo modo, aeropuertos, hoteles, restaurantes y lugares públicos céntricos en ciudades de primer mundo están incorporando estaciones de carga inalámbrica. La cadena Starbucks anunció en 2014 una alianza con Duracell Powermat para la instalación de Charging Pads en sus tiendas en Estados Unidos.

La tecnología aún debe masificarse, pero está claro que el futuro de la carga es inalámbrico y si se tiene dudas basta ver la compañía Wi-Charge, una compañía israelí que desarrolla tecnología y productos para la transferencia de energía "a distancia" utilizando rayos infrarrojos, a diferencia de Qi esta tecnología no requiere proximidad entre el receptor y emisor. Esperen en 2019 ver en CES aplicaciones de esta tecnología con Amazon Echo y Google Home.

 

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