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Por años la polisomnografía (PSG) fue el estándar para medir el sueño. Un examen de PSG proporciona estadísticas detalladas del sueño, como tiempo total, eficiencia (calidad), además de proporcionar métricas del ciclo completo del sueño. También mide las ondas cerebrales, ritmo cardíaco, respiración, actividad muscular, niveles de oxígeno en sangre y movimiento de los ojos. Evidentemente, dada su complejidad, usualmente se realiza en un laboratorio en presencia de un técnico y esto lo hace poco práctico. Por lo general se realiza bajo receta cuando se sospecha de algún trastorno del sueño.

Con los avances de la tecnología y la popularidad de los "Wearables" ahora es posible realizar una medición general de nuestro sueño. La herramienta de medición se llama actigrafía. La actigrafía consiste en registrar los movimientos a través de un acelerómetro. La idea es que cierta cantidad de movimientos corresponden con estar despierto y periodos con ausencia de movimientos con estar dormido. Las etapas del sueño se miden también con rangos de tolerancias de estos movimientos, un PSG, sin embargo, las mide a través de las ondas cerebrales que es la única forma exacta de hacerlo.

El método de la actigrafía es, por lo tanto, menos preciso que un PSG. En contraste, los PSG tienen sus propias críticas pues nadie duerme de forma normal en un laboratorio con electrodos en la cabeza. Con base en lo anterior, existe un consenso que para individuos sanos con patrones normales de sueño la actigrafía es suficientemente buena. ¿Qué tipo de dispositivos existen? El más práctico es utilizar el acelerómetro del celular a través de una aplicación. Otras opciones implican utilizar dispositivos como relojes inteligentes, pulseras y sensores para la cama.

La detección desde el celular es poco práctica porque obliga a colocarlo bajo la almohada o muy cerca dependiendo de la aplicación. Los sensores en la cama evidentemente tienen la desventaja que no funcionan para otro tipo de actividad física, pueden ser caros e implica moverlos al viajar. Por lo tanto, los más útiles son los dispositivos de muñeca con monitor de ritmo cardíaco, relojes o pulseras para medir ejercicio y reposo.

¿Cuáles son los atributos más importantes?

La primera funcionalidad para tomar en cuenta es el resguardo de los datos y las opciones de exportación, se recomienda que el dispositivo ofrezca la integración con Google Fit o Apple Health. El dispositivo debe, como mínimo, detectar el ciclo completo del sueño, a saber: despierto, sueño ligero y sueño profundo. Es un extra si detecta REM. Además, la capacidad de definir metas en horas, permitir editar el registro de cada día y mostrar el cumplimiento en % contra la meta. Es importante que registre el ritmo cardíaco durante todas las etapas.

La calidad del sueño depende del algoritmo de cada producto, pero generalmente toma en cuenta las etapas de sueño profundo o REM, el ritmo cardíaco y hasta los sonidos. Por otro lado, son necesarias las estadísticas del tiempo para conciliar el sueño. Los productos recomendados son de las marcas Fitbit, Apple, Garmin y Samsung. Para las plataformas de iOS las mejores Aplicaciones son Auto Sleep y Pillow y para Android "Sleep as Android". En cualquiera de las anteriores se puede utilizar el reloj inteligente como medidor del sueño.

Para un adulto las métricas promedio son 5 % Despierto, 35 % de sueño ligero, 35 % de sueño profundo y 25 % REM. Esto puede variar para cada usuario, para ello, sin importar su elección, lo importante es que la medición se realice con la misma aplicación y método por al menos 30 días, de esta forma se establece un período base confiable el cual arrojará el comportamiento promedio del usuario.

 

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